Anales de la RANM

276 A N A L E S R A N M R E V I S T A F U N D A D A E N 1 8 7 9 ABUSOS Y MALOS TRATOS A LAS PERSONAS MAYORES José Manuel Ribera Casado An RANM · Año 2019 · número 136 (03) · páginas 275 a 282 Encontrar una definición adecuada del maltrato al anciano ha sido más laborioso. El National Center of Elder Abuse lo definió en los años noventa como “Cualquier acto u omisión que produzca daño, in- tencionado o no, practicado sobre personas de 65 años o más, que ocurra en el medio familiar, comu- nitario o institucional, que vulnere o ponga en peli- gro la integridad física o psíquica, así como el prin- cipio de autonomía o el resto de derechos funda- mentales del individuo, constatable objetivamente o percibido de forma subjetiva”. Poco desde la Declaración de Toronto, en la que par- ticipó la Organización Mundial de la Salud, matiza- ba algo más y establecía que “el maltrato de personas mayores se define como la acción única o repetida, o la falta de respuesta apropiada que ocurre dentro de cualquier relación donde existe una expectativa de confianza que produzca daño o angustia a una persona anciana”. Añadía que “puede ser de varios tipos: físico, psicológico-emocional, sexual, finan- ciero o, simplemente reflejar un acto de negligencia intencional o por omisión” (17). Definiciones poste- riores por parte de organismos internacionales, co- misiones o grupos de trabajo siempre se han estable- cido sobre la que acabamos de citar. Por negligencia se entiende el “fallo de la persona responsable del cuidado para responder de manera adecuada a las necesidades que requiere la persona anciana”. El término necesidad se aplica en relación al alimento, al vestido, la habitación, las relacio- nes afectivas, la libertad frente al acoso o las ame- nazas de violencia, así como en los aspectos bási- cos de la vida cotidiana. Es la forma más común de abuso y maltrato. Puede ser intencionada o no. Las negligencias más habituales son los “olvidos” a la hora de prestar atención en la limpieza personal o del entorno, la alimentación y la administración y control de la medicación. En base a lo anterior se puede hablar de maltrato doméstico o de maltrato profesional. Existen muchos tipos de maltrato. Los más habitua- les y estudiados son el económico, que, obviamen- te, incluye el robo directo, pero que, con mayor fre- cuencia, puede referirse al uso no apropiado o frau- dulento de dinero o bienes de la víctima; el psicoló- gico que, como veremos, se manifiesta, entre otras formas, a través de insultos, rechazo activo, aisla- miento o diversas formas de abandono; y el físico, que incorpora cualquier acción, no accidental, que provoque o pueda provocar daño físico o enferme- dad en el anciano. Una variante de este último sería el sexual: acoso que implica tocamiento, agresión verbal, violación, etc. Otra forma de maltrato de la que hoy no nos va- mos a ocupar es la llamada “sumisión química”, que se produce a través de agentes químicos o far- macológicos con la intención de manipular la vo- luntad del anciano o modificar su comportamien- to con fines delictivos. Normalmente se recurre a sustancias psicoactivas que evitan que la víctima se encuentre en condiciones de prestar su consen- timiento legal o de presentar resistencia a su ata- cante (18). Nos encontramos ante un problema global muy di- fícil de cuantificar. En todo caso se trata de una si- tuación muy habitual (19), mucho más frecuente de lo que se piensa y, sobre todo, de una magnitud que rebasa en mucho los números que aparecen en los registros por haber sido denunciados. La OMS es- tima que el 15.7% de la población mundial mayor de 60 años ha sido víctima de alguna forma de abu- so (WHO. En http://www.who.int/ageing/projects/ elder_abuse/en) . Algún metanálisis reciente sugiere que los países con menor prevalencia son aquellos donde se iniciaron este tipo de estudios, los Estados Unidos y, sobre todo, Canadá. De acuerdo con esta fuente el fenómeno parece más habitual en lugares como Nigeria y en buena parte de los países del con- tinente asiático (20). Una revisión sistemática a partir de 50 estudios se- leccionados publicados en varios idiomas de abu- sos autorreferidos por parte de personas mayores de 60 años que viven en el mundo comunitario, des- taca que 1 de cada 6 personas es víctima de abuso (14.1%). El abuso psicológico aparecería en el 11.8% de los casos, las negligencias en el 4.1%, los econó- micos en el 3.8%, el sexual en el 2.2% y otras formas de abuso físico en el 1.9% (21). La denuncia es poco habitual. No existe un hábito establecido y el hecho de que muchas de las agresio- nes provengan de un medio muy próximo a la víc- tima lo hace todavía más difícil. Según un estudio de la Confederación Española de Organizaciones de Mayores (CEOMA) en España sólo se notifica uno de cada 24 casos de maltrato y abuso a personas ma- yores. Añadían que, en la mayor parte de los casos, el colectivo no sabe cómo denunciarlo (22). Un estu- dio llevado a cabo entre sus miembros por SEMER- GEN (Sociedad Española de Médicos Generalistas) que recoge la experiencia de más de un año señala que en más del 10% de los pacientes mayores de 65 años había sospecha de malos tratos (23). Una vía indirecta de aproximación para cuantificar el problema puede ser el análisis de las sentencias judiciales. Una tesis doctoral de la Universidad Au- tónoma de Barcelona (24) analizó las sentencias de las Audiencias Provinciales españolas relacionadas con maltrato a ancianos producidas entre los años 2000 y 2013, a partir de la base de datos del Con- sejo General del Poder Judicial. Se revisaron 5649 sentencias. Cumplían los criterios (edad >65 a. y de- terminadas palabras clave en relación con el tema) un total de 338. Destacan entre sus resultados que el acto enjuiciado más frecuente era encuadrable en el epígrafe de delitos: 120 (40%), de los que 65 (21.7% del total) lo eran contra el patrimonio. Se tipificaron como faltas 89 casos (26.3%). Otros datos de este trabajo señalaban que se produjo una resolución condenatoria en el 85% de los casos y absolutoria en el 15%. La edad media de las vícti- mas fue de 80 años y eran mujeres el 78%. El 23% de los ancianos presentaban alguna forma de patología mental. Por su parte la edad media del maltratador 2.- ALGUNOS DATOS

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