Anales de la RANM
111 A N A L E S R A N M R E V I S T A F U N D A D A E N 1 8 7 9 CRISIS COVID-19: PERSPECTIVA EPIDEMIOLÓGICA Y SOCIAL DE UNA PANDEMIA SIN PRECEDENTES José Mª Martin-Moreno An RANM · Año 2020 · número 137 (02) · páginas 104 a 112 1. Los pacientes con enfermedades crónicas que han sido olvidados ante la emergencia del COVID-19. 2. Trastornos de salud mental particularmente vinculados a la COVID-19, como los pacientes con trastornos obsesivo-compulsivos (TOC) afectados por el estado de confinamiento (después de estar encerrados durante un largo período de tiempo). 3. Personas que han perdido su trabajo durante este período / personas afectadas por la crisis económica asociada a la pandemia y las medidas de confinamiento. 4. Personas mayores o discapacitadas institucio- nalizadas (residencias). 5. Profesionales de la salud que han estado de alguna manera en riesgo virológico y abrumados y que pueden sufrir consecuencias..., incluidos los trastornos de estrés postraumático. PREVENCIÓN PRIMARIA A TRAVÉS DE MEDIDAS DE HIGIENE Basadas en medidas de higiene básica que en múltiples ocasiones son olvidadas por la población general. Lavado de manos de manera frecuente con agua y jabón durante al menos 20 segundos, o si no se puede, utilizar un desinfectante para manos a base de alcohol (al menos 60% de alcohol. Al mismo tiempo se debe evitar tocarse los ojos, la nariz y la boca antes del lavado de manos. Utilizar pañuelos desechables. Si no se tienen a mano pañuelos desechables, no es conveniente taparse la boca o nariz durante un estornudo con la mano, ya que con ellas interactuamos con los demás. Por tanto, se recomienda taparse la boca/nariz con la cara interna del antebrazo en el momento de toser o estornudar y lavarse las manos enseguida. Recordar siempre que tras usar pañuelos desechables hay que depositarlos en la basura de forma inmediata, no guardar ni reutilizar. Limpiar y desinfectar los objetos y las superficies que son tocadas con frecuencia (como el teléfono móvil, pomos de puertas,…), usando un producto común de limpieza de uso doméstico en rociador o toallita. Distanciamiento físico (mal llamado distancia- miento social). Mantener una distancia de seguridad entre las personas no convivientes, de al menos 1 metro y medio. Quedarse en casa si la persona se encuentra enferma, esta medida resulta obvia, pero en ciertas ocasiones esto se llega a olvidar. Utilización de mascarillas. Desde el comienzo de la pandemia se ha producido un enorme debate sobre la utilización de mascarillas por parte de la población general, así como los tipos de mascari- llas a utilizar. Lo que está claro es que el uso de mascarillas forma parte de un amplio conjunto de medidas de prevención y control que pueden limitar la propagación de ciertas enfermedades respirato- rias causadas por virus, en particular el COVID-19, sobre todo cuando no es posible el distanciamiento físico entre personas, distanciamiento que debe ser de más de 1,5 metros. Evitar viajar o acudir a acontecimientos multitudi- narios si se tiene fiebre y/o tos. PREVENCION PRIMARIA A TRAVÉS DE LA INMUNIZACIÓN: Vacunas El desarrollo de una vacuna eficaz resulta ser una necesidad real y una prioridad social y política. El mundo espera una vacuna que pueda cambiar el gris escenario que provoca el distanciamiento social que ha generado la pandemia. En menos de 6 meses se ha movilizado toda la sociedad científica, tras una gran demanda social, en la búsqueda de una vacuna para prevenir la enfermedad y los circuitos de transmisión. La ansiedad inicial que ha llevado a una situación caótica, debería dejar paso a una mayor coordina- ción de los esfuerzos de los equipos de investigación, de forma que pudiera sincronizarse en busca de una mayor eficacia y eficiencia (objetivo difícil por los intereses políticos y económicos implicados). La OMS, en el informe correspondiente al 9 de junio de 2020 (17) informa de la existencia de un total de 136 estudios en marcha (10 en investigación clínica y otros 126 en fases preclínicas, de estos últimos, cuatro en España). A juicio del firmante de este articulo, la OMS o una comisión internacional debería supervisar e informar sobre los avances reales en las diferentes vacunas que se están desarrollando (en lugar de guiarnos por información de las propias empresas, que no están exentas de los intereses comerciales dado que dichas informaciones puedan afectar al valor de mercado de la empresa en cuestión). Además, se debería protocolizar cómo elegir entre las vacunas; con qué criterios y cuándo. Es más, yo creo que deberíamos ajustar en función de eficacia y efectos secundarios las más apropiadas para cada grupo de edad o de vulnerabilidad. Por otra parte, debemos evitar la amenaza de que los países compitan salvajemente por la vacuna (que puede sacar la parte más egoísta del ser humano como desgraciadamente ya se ha visto con tratamientos). Sería importante gestionar el tema no solo por los gobiernos, sino también por la Unión Europea (en nuestro caso) y por entidades suprana- cionales, el G-20. Solo así se podrá garantizar el acceso universal a este bien tan preciado. MEDIDAS DE MEDICINA PREVENTIVA Y SALUD PÚBLICA ANTE LA COVID-19
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