Anales de la RANM
134 A N A L E S R A N M R E V I S T A F U N D A D A E N 1 8 7 9 EL AUTISMO EN ADULTOS SIN DISCAPACIDAD INTELECTUAL Gómez de la Concha E An RANM. 2025;142(02): 132 - 136 los niños. También que los criterios diagnós- ticos del autismo habían sido mucho más restric- tivos cuando ellos eran niños y por eso ellos no habían sido incluidos. Que de adultos tampoco eran diagnosticados, porque el diagnóstico es fundamentalmente por el comportamiento, y los adultos autistas que tienen capacidad para ello, aprenden a compensar su autismo, a camuflar o enmascarar su comportamiento, por lo que pasan más desapercibidos. Finalmente, el autismo, y el enmascaramiento, obligado por el estigma social que lo acompaña, desencadena otros diagnósticos psiquiátricos que hacen que el problema principal, el autismo, pase desapercibido. Acaban recomen- dando que el término que debe ser usado es el de “condición” del espectro autista, y que el término “trastorno” (TEA) debe reservarse para cuando los sistemas de atención médica y de seguros lo requieran (5). GENÉTICA Y NATURALEZA DIMENSIONAL DE LOS RASGOS AUTISTAS La genética juega un papel fundamental en el autismo. Este depende en gran medida del efecto sumatorio de un gran número de variantes genéticas. Estas son de dos tipos: unas variantes comunes que determinan la carga poligénica y está relacionada con la susceptibilidad al autismo con mayor inteligencia (6, 7) y unas variantes raras de alto impacto (variantes en el número de copias y mutaciones de pérdida de función, entre ellas) que se asocian a deterioro intelectual (7). Se conforma así un amplio abanico, el espectro autista, existiendo una enorme diversidad de características en las personas autistas. Estos riesgos genéticos también se encuentran en la población general. Así, la carga poligénica determina la capacidad social y de comunicación de las diferentes personas, apareciendo en los sujetos con mayor carga los rasgos de comportam- iento autista (8,9). CARACTERÍSTICAS DEL AUTISMO El autismo está incluido en los manuales diagnósticos de las enfermedades mentales de la Asociación Americana de Psiquiatría y de la OMS (DSM-5 y CIE-11 respectivamente) y definido como un trastorno del neurodesarrollo (Trastorno del Espectro Autista o TEA) que se caracteriza por presentar marcados déficits sociales y de comuni- cación, junto con conductas restrictivas y repeti- tivas. Sin embargo, en los últimos años se está comprendiendo que se trata de un neurodesar- rollo atípico, pero no necesariamente patológico. Produce un procesamiento de la información diferente que puede plantear importantes dificul- tades para la comunicación social en el contexto de un patrón social neurotípico, pero que puede reportar fortalezas en otras áreas no sociales. Es lo que propugna el nuevo concepto de la neurodi- versidad. Por todo ello se considera que la denominación de trastorno (TEA) no sería la más adecuada para el conjunto de la comunidad autista y debería ser reservada para aquellas situaciones que requieran atención médica o de otro tipo. En todas las otras situaciones habría de ser sustituida por “condición de espectro autista” o “identidad autista”. Se ha observado que en el autismo habría una menor velocidad de procesamiento de la información que estaría centrado en los detalles, con un análisis secuencial y no simultaneo. Esto ocasiona con frecuencia una ceguera del contexto y está en la base de las deficiencias en las habili- dades de la comunicación social dado que estas requieren una atención ampliamente distribuida (10). Pero esa misma lentitud en el procesamiento estaría acompañada de una mayor capacidad de concentración (monotropismo), mayor intensidad reflexiva, perfeccionismo, tenacidad y rigor. Todo ello conduce con frecuencia a una alta capacidad de sistematización, de análisis y reconocimiento de reglas y patrones que facilita el trabajo en profesiones técnicas (ingeniería, matemáticas, físicas), en ciencia, música y arte (11). LA COMPENSACIÓN (CAMUFLA JE) EN EL AUTISMO La compensación se define como los procesos que contribuyen a mejorar la presentación conductual de un trastorno del neurodesar- rollo. Existen múltiples estrategias que han sido denominadas con diversos nombres como enmascaramiento, camuflaje, transformación adaptativa, etc. Hasta hace unos años se creía que era algo que de forma consciente hacían algunos autistas, especialmente adultos y del sexo femenino, para pasar desapercibidos e integrarse más fácilmente a nivel social, de forma similar a simulaciones que puede realizar el resto de la población. Sin embargo, numerosos estudios, estos últimos años, han mostrado que, en las personas autistas no es una elección, es algo inconsciente que, desde la infancia, se ven obligados a hacer, un mecanismo de super vivencia, para adaptarse a una sociedad predominantemente no autista (12-14). Las personas autistas se camuflan para evitar el acoso y la marginación, conseguir amigos, pareja y trabajo. La capacidad para compensar está asociada a una mayor capacidad intelectual. Se utilizan rutas cognitivas alternativas que, en lugar de ser intuitivas, automáticas, requieren esfuerzo y resultan agotadoras y estresantes lo que hace a esas personas más vulnerables a problemas de salud mental (15),
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