Anales de la RANM

135 A N A L E S R A N M R E V I S T A F U N D A D A E N 1 8 7 9 EL AUTISMO EN ADULTOS SIN DISCAPACIDAD INTELECTUAL Gómez de la Concha E An RANM. 2025;142(02): 132 - 136 RELACIÓN ENTRE EL CAMUFLA JE Y LA SALUD MENTAL Se ha observado que hasta el 79 % de los adultos autistas cumplen con los criterios de diagnóstico de una afección psiquiátrica concurrente, y hasta el 66 % informaron tener pensamientos suicidas en algún momento de su vida (15). Sin embargo, numerosos estudios indican que la relación es indirecta, ya que la salud mental está más directamente relacionada con el camuflaje que con la presencia de rasgos autistas (13). A su vez el camuflaje es consecuencia del estrés causado por el estigma inherente al autismo y al comportamiento de la persona autista. Este estigma determina como el individuo autista es visto y tratado por la sociedad. La persona acaba internalizando ese estigma que interactúa con su personalidad y le produce ansiedad social. Y es la necesidad de mitigar el estigma internalizado lo que desencadena el camuflaje (16). La suma del estigma internalizado, el camuflaje y la ansiedad es lo que puede acabar repercutiendo en la salud mental de la persona autista al causar disminución de la autoestima, agotamiento y dificultades de identidad en otras muchas cosas (13). Con frecuencia, especialmente en las personas adultas y en el sexo femenino, aparecen trastornos internalizantes, expresión interna de dificul- tades emocionales que dan lugar a diagnósticos de condiciones concurrentes como trastornos de ansiedad, depresión, autolesiones, pensami- entos suicidas, trastornos alimentarios etc. Estos diagnósticos contribuyen también a enmascarar los rasgos autistas y a que el autismo permanezca sin identificar (17). DEPRESIÓN Y PENSAMIENTOS SUICIDAS Entre las condiciones concurrentes que aparecen en las personas autistas como consecuencia del estigma, la ansiedad y el camuflaje, destacan los trastornos depresivos y los pensamientos suicidas (5). En un estudio de 430 sujetos con depresión, se investigó la posibilidad de que tuvieran también un TEA. Tras una evaluación por expertos, 70 de ellos fueron diagnosticados de TEA. En estas personas el autismo se caracterizaba por una elevada capacidad cognitiva y escaso deterioro social, que hacía que la sintomatología depresiva prominente enmascarara la sintomatología autista. Esto viene a reflejar que un porcentaje significativo de los trastornos depresivos podrían ser secundarios a una condición autista (18). En este mismo estudio se analizaron las caracterís- ticas de la depresión de las personas con concur- rencia de autismo. Se observaron estas cinco características: a) Comienzo a una edad menor de 32 años. b) Antecedentes de acoso escolar. c) Conductas relacionadas con el suicidio. d) Fricción interpersonal en el trabajo/escuela. e) Experiencias de tipo psicótico. En estos últimos años se ha estudiado mucho también la relación entre autismo y suicidio. A pesar de que se pensaba que las personas autistas no estaban motivadas por factores sociales, hoy está claro que sí, que la gran mayoría, tienen un fuerte sentido de pertenencia. Y es precisamente el estigma, la necesidad de camuflar, la soledad y la frustración que les producen sus dificul- tades sociales, las que les dejan exhaustos y sin esperanza. Se ha comprobado que, en ellos, la falta de identificación del autismo y la mayor capacidad cognitiva son factores de riesgo adicionales en la aparición de ideación suicida, planes de suicidio e intentos y comportamientos suicidas (19-22). En un estudio reciente se analizaron los datos de las investigaciones forenses y de los registros de los jueces de instrucción de los suicidios acaecidos en dos regiones de Inglaterra en el periodo del 1 de enero de 2014 al 31 de diciembre de 2017. Se investigó la posible relación entre el suicidio y el autismo. Del total, solo el 0,5% tenían un diagnós- tico formal de autismo. Sin embargo, en los registros de las investigaciones forenses había un 17,2% adicional en los que se detectó evidencia de un posible autismo no diagnosticado. Finalmente, en los casos en los que fue posible, se utilizaron métodos de autopsia psicológica que reúnen pruebas que apoyen diagnósticos no identificados previamente. Esto se hace mediante entrevistas a personas relacionadas con las víctimas, especial- mente familiares, para conocer el comportami- ento de las mismas. De este estudio se identificó evidencia de un posible autismo en otro 24,1%. Esto da un total de más del 40% de posible autismo no diagnosticado. Aunque las cifras exactas de autistas entre estas personas son imposibles de establecer, este trabajo si deja clara la relación entre autismo no diagnosticado y los comportam- ientos suicidas (22). CONCLUSIONES El autismo debe ser considerado como un desarrollo neurológico atípico, pero no necesar- iamente patológico. Por ello es inherente al individuo, estando presente durante toda la vida. Sin embargo, el número de autistas adultos reconocidos es muy inferior a los que ahora son diagnosticados en la infancia. Esto es debido a que los autistas camuflan, muchas veces de forma inconsciente, su comportamiento para no ser malinterpretados y marginados en la sociedad. Este camuflaje supone un esfuerzo que produce ansiedad, estrés, mala calidad de vida y con frecuencia problemas de salud mental como trastornos depresivos o ideaciones suicidas. La

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