Anales de la RANM
242 A N A L E S R A N M R E V I S T A F U N D A D A E N 1 8 7 9 GERIATRÍA Y CUIDADOS PALIATIVOS Ribera Casado JM An RANM. 2025;142(03): 239 - 239 posibilidad de intervención eficaz y la sensibi- lidad para detectar posibles episodios intercu- rrentes. También, la capacidad eficiente para buscar recursos personales e institucionales para el apoyo familiar. Geriatras y paliativistas disponemos del privilegio y la autoridad para asistir a los pacientes y a sus familias al final de la vida. Otra evidencia compartida es la posibilidad de comentar y discutir pronóstico y evolución con los pacientes y/o sus familiares. Conocer los criterios de ingreso en una unidad de Cuidados Paliativos (también en un servicio hospitalario de Geriatría) resulta muy importante para tomar decisiones tan difíciles como la de calificar a un paciente de terminal. Hablar de paciente terminal crea un estrés importante en paciente y familia. Sus preocupaciones princi- pales suelen ser: prevenir y tratar los síntomas, valorar cada tratamiento antes, durante y después de su implementación, asegurar que el paciente designe a alguien para la toma de decisiones y planes futuros, y, evidentemente, preparar a la familia y al paciente para los eventos cercanos a la muerte. El llamado “estado terminal” supone un concepto difícil de delimitar, que muchos autores establecen en base a un pronóstico vital inferior a seis meses. Históricamente la mayoría de pacientes atendidos en cuidados paliativos han venido siendo oncoló- gicos. En las últimas décadas han aumentado los ingresos por enfermedades neurológicas degene- rativas y por insuficiencias orgánicas en estadios avanzados. La “ National Hospice Organization” ha estable- cido como criterios definitorios de terminalidad los siguientes (14): 1. Padecer una condición limitante de la vida conocida por el enfermo y/o la familia; 2. Elección de tratamiento paliativo basado en el alivio de los síntomas; y, además, 3. Cualquiera de los siguientes criterios: a) progre- sión clínica de la enfermedad utilizando como marcadores las hospitalizaciones múltiples, tener un índice de Karnofsky inferior al 50%, b) ser dependiente en tres o más actividades de la vida diaria c) y/o presentar deterioro nutricional severo relacionado con la enfermedad (disminu- ción >10% del peso en 6 meses o albuminemia <2,5 mg/dl). Estos criterios pueden ser especial- mente útiles para clasificar a pacientes terminales no oncológicos, mayoritariamente ancianos. En los pacientes de edad avanzada esta valoración puede ser más difícil, aunque la geriatría pueda ayudar a hacerlo. Las dificultades surgen por varias vías. En primer lugar por la enorme hetero- geneidad individual del colectivo. También por la mayor presencia de pluripatología, lo que favorece que la causa final de la muerte pueda calificarse de multifactorial. Y por la menor colabora- ción determinada por el aumento de sujetos con deterioro cognitivo. A todo ello podemos añadir la falta de información clínica derivada de su exclusión sistemática de los ensayos clínicos. El resultado final es una gran dificultad para clasificar como terminales a los pacientes ancianos en base a las guías actuales. Todo lo anterior conduce a que la “ National Hospice Organization” haya diseñado unos criterios más específicos que, aun sin resolver el problema, pueden ayudar en la búsqueda de soluciones (tabla 2). Otro elemento común, nexo entre ambas especia- lidades, sería la existencia de una metodología de trabajo con numerosos características similares que van desde el esfuerzo por establecer de inicio una valoración geriátrica integral, hasta el carácter interdisciplinar ya mencionado para el trabajo diario. Tabla 2.- Criterios para ingresar en un Cuidados Paliativos Insuficiencia Cardiaca: NYHA grado IV, FEVI (fracción de eyección del ventrículo izquierdo): <20%, situación refractaria a un tratamiento óptimo. Insuficiencia Respiratoria: Disnea de reposo, FEV1 <30%, necesidad de acudir a urgencias de forma repetida, hipoxemia, hipercapnia, taquicardia en reposo, pérdida de peso. Demencia: Vida cama/sillón, dependiente para las AVDs (actividades de la vida diaria), imposibilidad de comunicación, complicaciones médicas, desnutrición, rehusar alimentación artificial. Ictus: 3 o más días en coma, mala respuesta cerebral, ausencia de respuesta verbal, dolor constante. Insuficiencia Renal: Criterios de diálisis o trasplante negados, CCr <15 cc/min, creatinina sérica >8 mg/dl (>6 mg/dl en diabéticos). Insuficiencia Hepática: No ser considerado apto para trasplante, albúminemia <2,5, tiempo de protrombina >5 seg. por arriba del control, sangrado por varices recurrente, caquexia, uso de alcohol. Uno de los criterios siguientes : ascitis refractaria, síndrome hepatorrenal, encefalopatía hepática, coma.
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