Anales de la RANM

261 A N A L E S R A N M R E V I S T A F U N D A D A E N 1 8 7 9 ESTENOSIS AÓRTICA: PASADO, PRESENTE Y PERSPECTIVAS FUTURAS An RANM. 2025;142(03): 255 - 262 Albaladejo Muñoz B, et al. En resumen, el futuro del manejo de la EAo se orienta hacia terapias más personalizadas, menos invasivas y con un enfoque integral que combine avances tecnológicos, farmacológicos y analíticos para ofrecer un abordaje cada vez más eficaz y seguro. CONCLUSIONES La EAo ha pasado de ser una patología para la cual solo disponíamos de tratamiento médico sintomático, sin impacto sobre su curso natural, a convertirse en una enfermedad con opciones terapéuticas cada vez más accesibles, eficaces y seguras. ugía de sustitución valvular aórtica ha sido durante décadas el tratamiento de referencia, con excelentes resultados en términos de supervivencia y calidad de vida. Sin embargo, la irrupción de la TAVI ha supuesto un cambio de paradigma, haciendo accesible el tratamiento curativo a pacientes antes considerados inoperables, y poco a poco siendo también una alternativa terapéutica en pacientes de menor riesgo quirúrgico. Pese a estos avances, persisten importantes desafíos: la durabilidad a largo plazo de las prótesis transca- téter, la prevención y manejo de complicaciones específicas, la adecuada selección de candidatos y la necesidad de integrar la decisión terapéutica en el marco del Heart Team. Asimismo, no existe aún un tratamiento médico capaz de modificar el curso de la enfermedad, aunque la investigación sobre la lipoproteína(a) y otros mecanismos patogénicos abre una vía prometedora para el futuro. En los próximos años, el desarrollo de nuevas generaciones de válvulas, la optimización de las técnicas de implantación, la aplicación de modelos predictivos basados en inteligencia artifi- cial y la posibilidad de una terapia farmacológica modificadora podrían redefinir nuevamente el abordaje de esta valvulopatía. El reto será integrar estas innovaciones manteniendo la seguridad, la eficacia y la sostenibilidad del tratamiento, indivi- dualizando la mejor opción para cada paciente. DECLARACIÓN DE TRANSPARENCIA Los autores/as de este artículo declaran no tener ningún tipo de conflicto de intereses respecto a lo expuesto en el presente trabajo. BIBLIOGRAFÍA 1. Lindman BR, Clavel MA, Mathieu P, et al. Calcific aortic stenosis. Nat Rev Dis Primers. 2016;2:16006. doi:10.1038/nrdp.2016.6. 2. Ross J Jr, Braunwald E. Aortic stenosis. Circula- tion. 1968;38(1 Suppl):61–67. doi:10.1161/01. CIR.38.1S5.V-61. 3. Pawade TA, Newby DE, Dweck MR. Calci- fication in aortic stenosis: the skeleton key. J Am Coll Cardiol. 2015;66(5):561–577. doi:10.1016/j.jacc.2015.05.066. 4. Otto CM, Prendergast B. Aortic-valve steno- sis—from patients at risk to severe valve obs- truction. N Engl J Med. 2014;371(8):744–756. doi:10.1056/NEJMra1313875. 5. Tzemos N, Therrien J, Yip J, et al. Outco- mes in adults with bicuspid aortic valves. JAMA. 2008;300(11):1317–1325. doi:10.1001/ jama.300.11.1317. 6. Carabello BA. The SEAS Trial. Curr Cardiol Rep. 2010;12(2):122–4. doi:10.1007/s11886- 010-0094-9. 7. Pawade TA, Doris MK, Bing R, et al. Effect of denosumab or alendronic acid on the pro- gression of aortic stenosis: a double-blind randomized controlled trial. Circulation. 2021;143(25):2418–2427. doi:10.1161/CIRCU- LATIONAHA.121.053708. 8. Aksoy O, Cam A, Goel SS, et al. Do bisphos- phonates slow the progression of aortic ste- nosis? J Am Coll Cardiol. 2012;59(16):1452– 1459. doi:10.1016/j.jacc.2012.01.024. 9. De Martino A, Milano AD, Thiene G, Bortolot- ti U. Diamond anniversary of mechanical car- diac valve prostheses: a tale of cages, balls, and discs. Ann Thorac Surg. 2020;110(4):1427– 1433. doi:10.1016/j.athoracsur.2020.04.143. 10. Fujita B, Ensminger S, Bauer T, et al. Trends in practice and outcomes from 2011 to 2015 for surgical aortic valve replacement: an up- date from the German Aortic Valve Registry on 42 776 patients. Eur J Cardiothorac Surg. 2018;53(3):552–559. doi:10.1093/ejcts/ezx408. 11. López-de-Andrés A, Méndez-Bailón M, Pérez- Farinós N, et al. Gender differences in inci- dence and in-hospital outcomes of surgical aortic valve replacement in Spain, 2001–2015. Eur J Public Health. 2019;29(4):674–680. doi:10.1093/eurpub/ckz001. 12. Martinsson A, Nielsen SJ, Milojevic M, et al. Life expectancy after surgical aortic valve repla- cement. J Am Coll Cardiol. 2021;78(22):2147– 2157. doi:10.1016/j.jacc.2021.09.861. 13. Leon MB, Smith CR, Mack M, et al. Trans- catheter aortic-valve implantation for aortic stenosis in patients who cannot undergo sur- gery. N Engl J Med. 2010;363(17):1597–1607. doi:10.1056/NEJMoa1008232. 14. Leon MB, Smith CR, Mack MJ, et al. Trans- catheter or surgical aortic-valve replacement in intermediate-risk patients. N Engl J Med. 2016;374(17):1609–1620. doi:10.1056/NEJ- Moa1514616. 15. Reardon MJ, Van Mieghem NM, Popma JJ, et al. Surgical or transcatheter aortic-valve repla- cement in intermediate-risk patients. N Engl J Med. 2017;376(14):1321–1331. doi:10.1056/ NEJMoa1700456. 16. Kodali SK, Williams MR, Smith CR, et al. Two-year outcomes after transcatheter or sur- gical aortic-valve replacement. N Engl J Med.

RkJQdWJsaXNoZXIy ODI4MTE=