Anales de la RANM
297 A N A L E S R A N M R E V I S T A F U N D A D A E N 1 8 7 9 TEORÍA Y PRÁCTICA DE LA DELIBERACIÓN MORAL Borrell-Carrió F An RANM. 2025;142(03): 297 - 298 Autor para la correspondencia Francesc Borrell-Carrió E-Mail: 12902fbc@comb.cat DOI: 10.32440/ar.2025.142.03. cl01 C R Í T I C A D E L I B R O S Enviado: 21.10.25 | Revisado: 29.10.25 | Aceptado: 14.11.25 EL ANIMAL DELIBERANTE. TEORÍA Y PRÁCTICA DE LA DELIBERACIÓN MORAL Autor: Diego Gracia Guillén Editorial: Triacastela. Madrid 2025 Francesc Borrell-Carrió 1,2,3 1. MD, MFC, Profesor honorífico Universidad de Barcelona 2. Miembro del comité de Bioètica de Catalunya 3. Miembro de honor de la Acadèmia de Ciències Mèdicques de Catalunya i Balears Hay libros, como el que hoy comentamos, que atesoran años de reflexión. Los libros de Diego Gracia han pasado por el tamiz de una amplia experiencia en Comités de Ética Asistencial, muchas horas de docencia e investigación. Por consiguiente, son libros fogueados en los problemas cotidianos, pero no por ello renuncia nuestro autor a insertarlos en una profunda discusión filosófica. Al contrario. Me gusta pensar que Diego Gracia traduce al lenguaje filosófico lo que es la visión del profesional clínico, y viceversa, aproxima al médico lo que son conceptos netamente filosóficos. Para entender el libro que comentamos, permítame el lector situarlo en la trayectoria intelectual de Gracia. Formado en EE.UU . en los mismos inicios de la Bioética, Diego Gracia se percata de que el enfoque de los cuatro principios (Beauchamp y Childress), -a saber, beneficencia, no-maleficencia, justicia y autonomía-, simplifica en exceso la realidad moral y reduce el análisis a una contienda mecánica sobre la jerarquía de estos principios. Los valores tienen más matices y, ponderarlos, exige una metodología no menor de la que un clínico usa para establecer un diagnós- tico diferencial. Diego Gracia ha diseccionado en otras obras (1,2) estos procedimientos, y propone lo que llama “método deliberativo”: ante un reto que suele aparecer como dilemático, de “si” o de “no”, (por ejemplo, “¿debo darle este ansiolí- tico a este paciente drogodependiente, o mejor negárselo?”), aconseja “problematizar”, eso es, abrir el abanico de respuestas posibles, la gama de grises entre el blanco y el negro. El método deliberativo de Diego Gracia hoy en día es de referencia para todos los Comités de Ética. No vamos aquí a desarrollarlo, porque la obra que comentamos va más allá: estudia la deliberación como opción de especie . Para nuestro autor, lo especí- ficamente humano , aquello que nos diferencia de los animales, es la deliberación . El ser humano no es solo un "animal racional", además es un "animal delibe- rante " . Podemos decidir de manera automática, en efecto, pero para lo importante abrimos un espacio imaginario en el que examinamos y ponderamos diferentes cursos de acción. Este esfuerzo reflexivo lo hacemos para disminuir las incertezas en la que, constantemente , nos movemos. ¿Cuáles son mis grados de libertad? ¿Cuál puede ser mi mejor opción? A este proceso Gracia lo llama teoría de la racionalidad delibe- rativa . El libro, por consiguiente, se encamina a cimentar una teoría de la deliberación. ¿Es relevante una teoría de la deliberación? Si lo es y trataré de defenderlo tomando al efecto cuatro ideas centrales del libro: 1. Se ha intentado modelizar la toma de decisiones como una toma de decisiones por elección racional , considerando dos variables fundamentales: la probabilidad de un evento y las preferencias que mostramos para dicho evento. Pero tenemos muchas evidencias de que este modelo fracasa. La propuesta de Diego Gracia es que la toma de decisiones específica- mente humana incorpora sentimientos valora- tivos, propios del sujeto, pero también valora- ciones culturales, grupales, etc. De ahí la necesidad de una teoría de la deliberación. 2. Diego Gracia distingue dos tipos de delibera- ción, la “natural” y la específicamente moral . Sobre la “natural” afirma: "Las decisiones se toman a la vista de los hechos, pero impreg- nados de (o humanizados por) los valores. Solo delibera quien valora, y no hay delibera- ción sin valoración"(pág. 19). Es decir, para nuestro autor más que hablar de preferencias hay que hablar de valoraciones . En la base de la deliberación natural tendríamos la apreciación de valor, por un lado, -con toda la carga de influencia cultural, familiar, grupal, histórica, que influye y delimita el valor de las cosas-, y por otro la probabilidad de dicho evento. 3. La deliberación moral , en cambio, es un proceso complejo que exige formación teórica y práctica. No podemos confundirla con un simple diálogo e intercambio de opiniones. Es un método complejo y exigente que consta de varios momentos, (y simplifico): análisis de los hechos, identificación de los valores
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