Anales de la RANM
12 A N A L E S R A N M R E V I S T A F U N D A D A E N 1 8 7 9 AGONISTAS DEL RECEPTOR GLP-1 EN OBESIDAD Escalada J An RANM. 2026;143(01): 12 - 14 AGONISTAS DEL RECEPTOR GLP-1 (Y SUS VARIANTES) EN OBESIDAD: ENTRE LA INNOVACIÓN TERAPÉUTICA Y LA RESPONSABILIDAD CLÍNICA GLP - 1 RE C EPTOR AGON I S TS ( AND RE L AT ED AGENTS ) I N OBE S I T Y: BALANCING THERAPEUTIC INNOVATION AND CLINICAL RESPONSIBILIT Y Javier Escalada 1 1. Director del Departamento de Endocrinología y Nutrición. Clínica Universidad de Navarra. Autor para la correspondencia Javier Escalada Dpto. de Endocrinología y Nutrición, Clínica Universidad de Navarra, Pamplona, España Avenida Pío XII, 36 · 31008 Pamplona, España Tlf.: +34 948 255 400 | E-Mail: fescalada@unav.es DOI: 10.32440/ar.2026.143.01. ed01 Enviado: 02.01.26 | Revisado: 12.01.26 | Aceptado: 10.02.26 E D I T O R I A L La obesidad ha dejado de ser, desde hace tiempo, una condición susceptible de abordajes episódicos o meramente conductuales. Su reconocimiento como enfermedad crónica, compleja y de curso progre- sivo obliga a repensar las herramientas terapéuticas disponibles y, sobre todo, el modo en que estas se integran en una estrategia asistencial coherente. En este contexto, la aparición de los agonistas del receptor del péptido similar al glucagón tipo 1 (arGLP-1) y de los duales GLP-1/GIP representa un punto de inflexión que merece una reflexión serena, alejada tanto del entusiasmo acrítico como del escepticismo defensivo. La eficacia de estos fármacos en la reducción del peso corporal ha modificado de forma sustancial las expectativas terapéuticas en obesidad. Por primera vez, la farmacología ha demostrado una capacidad consistente para inducir pérdidas ponderales de magnitud clínicamente relevante, con impacto favorable sobre múltiples comorbilidades o, mejor dicho, complicaciones asociadas. Este hecho, por sí solo, obliga a revisar el lugar tradicional- mente secundario que la terapia farmacológica ha ocupado en el tratamiento de la obesidad y a cuestionar inercias asistenciales arraigadas. No obstante, el verdadero alcance de los arGLP-1 y los duales GLP1/GIP no reside únicamente en los kilogramos perdidos. Su valor clínico se manifiesta en la mejora global del riesgo cardio- metabólico, en la atenuación de procesos inflama- torios crónicos y en la reducción de eventos que condicionan la morbimortalidad a largo plaz0(1,2). Desde esta perspectiva, su uso trasciende el control del peso para situarse en el ámbito de la preven- ción secundaria y, potencialmente, primaria de enfermedades de alto impacto sanitario. Conviene, sin embargo, subrayar que la respuesta terapéutica no es homogénea (3).La variabi- lidad interindividual en la pérdida de peso y en la tolerancia al tratamiento es considerable, lo que recuerda que no existen soluciones univer- sales para una enfermedad tan heterogénea como la obesidad. Este hecho refuerza la necesidad de un juicio clínico individualizado, basado no solo en criterios antropométricos, sino también en el perfil metabólico, funcional y social de la persona que vive con obesidad. Uno de los debates más recurrentes en torno a estos tratamientos se ha centrado en su efecto sobre la composición corporal. La rápida reducción ponderal ha suscitado preocupaciones legítimas sobre la posible pérdida de masa magra/muscular y sus implicaciones funcionales. Sin embargo, una lectura atenta de la evidencia disponible invita a una interpre- tación más matizada. La pérdida inicial de masa libre de grasa (masa muscular) parece formar parte de la adaptación fisiológica a la reducción del peso, sin que ello se traduzca necesariamente en deterioro funcional(4). Antes bien, cuando el tratamiento se acompaña de una intervención nutricional estruc- turada y de ejercicio físico programado, se observan mejoras en la capacidad funcional y una reducción de la obesidad sarcopénica. El fármaco, por tanto, no sustituye al abordaje integral, lo exige. Otro aspecto clave es el de la seguridad, porque no debemos olvidar que estamos ante tratamientos de uso potencialmente prolongado en poblaciones amplias. El perfil de efectos adversos de los arGLP-1 y duales GLP1/GIP es conocido y, en términos generales, predecible(5). Las manifesta- ciones gastrointestinales constituyen el principal motivo de intolerancia y abandono, especialmente en las fases iniciales del tratamiento. Aunque en la mayoría de los casos son transitorias, la intolerancia no es banal cuando compromete la adherencia y los resultados a largo plazo. Ello subraya la importancia de una prescripción prudente, con escalado progre- sivo de dosis y seguimiento cercano Más allá de la tolerabilidad digestiva, la litera- tura reciente (6), ha revisado otras señales de seguridad que han suscitado debate, incluyendo la posible asociación con pancreatitis, patología tiroidea o alteraciones del estado de ánimo, entre ellas depresión o ideación suicida. En la mayoría de estos escenarios, la evidencia disponible no permite establecer relaciones causales consistentes ni incrementos claros del riesgo absoluto, pero su consideración resulta pertinente en un contexto de creciente exposición poblacional. El análisis crítico
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