Anales de la RANM
82 A N A L E S R A N M R E V I S T A F U N D A D A E N 1 8 7 9 OCRONOSIS EXÓGENA An RANM. 2026;143(01): 76 - 83 Arteaga-Trincado A, et al. CONCLUSIÓN La ocronosis exógena, durante mucho tiempo considerada una rareza clínica, se ha consoli- dado como un problema emergente en paralelo a la expansión global del uso de agentes despig- mentantes tópicos. Su reconocimiento precoz es fundamental, dado que con frecuencia se interpreta erróneamente como una exacerbación del melasma, lo que conduce a intensificar el uso de hidroquinona y, en consecuencia, a precipitar una progresión acelerada de la enfermedad. En los últimos años, los avances en fisiopatología han permitido reformular por completo el modelo etiopatogénico clásico. La hipótesis tradicional basada en la inhibición cutánea de la homogen- tisato oxidasa, una enzima cuya expresión está prácticamente restringida al hígado, ha sido desplazada por un paradigma más sólido: la hidroquinona es metabolizada por la tirosinasa generando compuestos que se acumulan en los melanosomas y, posteriormente, difunden hacia la dermis, donde se forman complejos con fibras colágenas fotoalteradas. Este mecanismo explica la pigmentación ocronótica característica y su predilección casi exclusiva por áreas crónicamente fotoexpuestas. Desde el punto de vista clínico, la enfermedad se manifiesta con un espectro amplio que abarca desde discretas máculas grisáceas hasta pápulas y nódulos hiperpigmentados de mayor entidad. El desarrollo de la dermatoscopia ha supuesto un hito diagnóstico al permitir la identificación de patrones específicos como los glóbulos marrón- negruzcos y la obliteración de orificios folicu- lares incluso en estadios iniciales. No obstante, la histopatología continúa siendo el patrón de oro, aportando la visualización inequívoca de las clásicas fibras ocronóticas en forma de “cuerpos de banana”. El abordaje terapéutico sigue siendo especial- mente complejo. La suspensión inmediata de la hidroquinona y la instauración de fotoprotección estricta constituyen la base del manejo, si bien rara vez logran una reversión significativa. Las terapias tópicas ofrecen beneficios limitados y los tratamientos sistémicos se reservan para contextos excepcionales. Las modalidades físicas representan el área de mayor progreso: con la terapéutica láser constituyendo el pilar fundamental de los recientes avances y el microneedling y la adminis- tración intradérmica de vitamina C constituy- endo posibles alternativas de indudable atractivo, aunque la calidad de la evidencia continúa siendo pobre. En definitiva, la ocronosis exógena constituye una entidad prevenible pero de difícil manejo una vez instaurada. El fortalecimiento de la regulación sobre agentes despigmentantes y la optimización de técnicas diagnósticas y terapéuticas emergentes serán pilares esenciales para mitigar su impacto en los próximos años. DECLARACIÓN DE TRANSPARENCIA Los autores/as de este artículo declaran no tener ningún tipo de conflicto de intereses respecto a lo expuesto en el presente trabajo. BIBLIOGRAFÍA 1. Findlay GH. Ochronosis. Clin Dermatol. 1989;7(2):28–35. 2. Beddard AP, Plumtre CM. A further note on ochronosis associated with carboluria. Q S Med. 1912;5:505–507. 3. Ishack S, Lipner SR. Exogenous ochronosis as- sociated with hydroquinone: a systematic re- view. Int J Dermatol. 2022;61(6):675-684. doi: 10.1111/ijd.15878. 4. Simmons BJ, Griffith RD, Bray FN, Falto- Aizpurua LA, Nouri K. Exogenous ochro- nosis: a comprehensive review of the diagnosis,epidemiology, causes, and treatments. Am J Clin Dermatol. 2015;16(3):205-212. doi: 10.1007/s40257-015-0126-8. 5. Penneys NS. Ochronosislike pigmentation from hydroquinone bleaching creams. Arch Dermatol. 1985;121(10):1239–1240. 6. Ito S, Kolbe L, Weets G, Rogers T, et al. Exoge- nous ochronosis by hydroquinone is not cau- sed by inhibition of homogentisate dioxyge- nase but potentially by tyrosinase-catalysed metabolism of hydroquinone. Br J Dermatol. 2025;193(5):959-967. doi: 10.1093/bjd/ljaf273. 7. Phillips JI, Isaacson C, Carman H. Ochronosis in black South Africans who used skin lighte- ners. Am J Dermatopathol 1986; 8(1): 14–21. 8. Findlay GH, Morrison JGL, Simson LW. Exo- genous ochronosisand pigmented colloid mi- lium from hydroquinone bleaching creams. Br J Dermatol 1975; 93(6): 613–622. https://doi. org/10. 1111/j.1365-2133.1975.tb05110.x. 9. Qorbani A, Mubasher A, Sarantopoulos GP, Nelson S, Fung MA. Exogenous Ochronosis (EO): Skin lightening cream causing rare ca- viar-like lesion with banana-like pigments; re- view of literature and histological comparison with endogenous counterpart. Autops Case Rep. 2020;10(4):197. doi:10.4322/acr.2020.197. 10. Dogliotti M, Leibowitz M. Granulomatous ochronosis – A cosmetic-induced skin disor- der in blacks. S Afr Med J. 1979;56(3):757–760. 11. Hardwick N, Van Gelder LW, Van der Merwe CA, Van der Merwe MP. Exogenous ochrono- sis: An epidemiological study. Br J Dermatol. 1989;120(2):229–238. doi: 10.1111/j.1365- 2133.1989.tb07787.x. 12. Charlin R, Barcaui CB, Kac BK, Soares DB, Ra- bello-Fonseca R,Azulay-Abulafia L. Hydroqui- none-induced exogenous ochrono-sis: a report of four cases and usefulness of dermoscopy. Int J Dermatol. 2008;47(1):19–23. 13. Vinay K, Mehta H, Bhat YJ, et al. Clinical and dermoscopic characteristics of exogenous ochronosis: results of a multicentre study by
RkJQdWJsaXNoZXIy ODI4MTE=