Anales de la RANM

161 A N A L E S R A N M R E V I S T A F U N D A D A E N 1 8 7 9 MEDICINA DE PRECISIÓN E IMAGEN MÉDICA Martí-Bonmatí L, et al. An RANM. 2026;143(02): 160 - 166 INTRODUCCIÓN Existe una paradoja sugerente entre la física y la medicina. La física moderna, la ciencia que más se asocia con la precisión y la exactitud, terminó descubriendo que la naturaleza tiene un límite intrínseco para ser conocida con certeza. La mecánica cuántica demostró que, frente al ideal determinista donde si conociéramos todas las variables de un sistema podríamos predecir exacta- mente su comportamiento, existe una incerti- dumbre irreductible descrita por el principio de Heisenberg. Paradójicamente, la física alcanza su máximo rigor cuando cuantifica esta incerti- dumbre; su éxito no consiste en eliminarla, sino en describirla matemáticamente y predecir sus consecuencias con extraordinaria exactitud (1). La medicina se enfrenta a un problema diferente y más urgente. El médico no puede permitirse el lujo intelectual de aceptar la incertidumbre como resultado final, porque cada diagnóstico, tratamiento y decisión clínica conlleva consecuen- cias directas para los pacientes. La pregunta fundamental no es si una medición es exactamente verdadera, sino si es suficientemente fiable para tomar decisiones con seguridad. En medicina, una prueba diagnóstica vale menos por su exactitud teórica que por su capacidad de producir resultados consistentes en diferentes condiciones y distintos pacientes, hospitales, observadores y momentos temporales (2). Ambas disciplinas han llegado, por caminos opuestos, a una conclusión semejante. La física descubrió que la exactitud absoluta es inalcanzable en los fundamentos de la naturaleza y aprendió a convivir con la incertidumbre cuantificada. La medicina descubrió que la complejidad biológica de las enfermedades hace imposible la certeza absoluta en cada paciente y aprendió a confiar en la reproducibilidad colectiva de la evidencia. El conocimiento científico no se fundamenta en la ausencia de duda, sino en la capacidad de recono- cerla, caracterizarla y gestionarla (3). La Medicina de Precisión, con su promesa de intervenciones individualizadas basadas en el conocimiento aportado por los datos biológicos, genómicos y de imagen del paciente concreto, ha elevado las expectativas sobre la exactitud diagnós- tica. Sin embargo, ha intensificado también la exposición a nuevas fuentes de incertidumbre, tales como la variabilidad biológica interindivi- dual, la heterogeneidad de los datos adquiridos, las limitaciones de los modelos predictivos, y las dificultades en la interpretación clínica de resultados multidimensionales complejos (4). La imagen médica ocupa un lugar central en mejorar este escenario de incertidumbres, tanto como fuente de información cuantitativa como herramienta para reducir la variabilidad en la interpretación clínica (5). Esta revisión tiene como objetivo analizar la naturaleza de la incertidumbre en la Medicina de Precisión y el papel específico de la imagen médica cuantitativa para minimizarla, con especial atención a los biomarcadores de resonancia magnética (RM) aplicados a la enfermedad hepática crónica (Figura 1). Figura 1.

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