Anales de la RANM

28 A N A L E S R A N M R E V I S T A F U N D A D A E N 1 8 7 9 Pedro Guillén García SESIÓN NECROLÓGICA EN MEMORIA DEL PROF. JUAN JIMÉNEZ COLLADO An RANM. 2021;138(01).supl01: 28 - 36 SESIÓN NECROLÓGICA EN MEMORIA DEL PROF. JUAN J IMÉNEZ COLLADO Pedro Guillén García Académico de Número de la Real Academia Nacional de Medicina de España - Traumatología y Cirugía Ortopédica Autor para la correspondencia Pedro Guillén García Real Academia Nacional de Medicina de España C/ Arrieta, 12 · 28013 Madrid Tlf.: +34 91 547 03 18 | E-Mail: secretaria@ranm.es DOI: 10.32440/ar.2021.138.01.supl01. art07 Enviado*: 03.11.20 | Revisado: 13.11.20 | Aceptado: 10.12.20 Excmo. Sr. Presidente de la RANME. Excmos. e Ilmos. Señoras y Señores académicos. Amigos y alumnos que nos acompañan en esta solemne Sesión Académica Necrológica. Escribo esta necrología tuya, querido amigo y maestro D. Juan, no pasado un año de tu muerte y el recuerdo fúnebre se convierte en reconocimiento de grandezas y ejemplaridad gozosas y en muestra de gratitud por la docencia recibida. 1. AMODO DE JUSTIFICACIÓN Durante esta pandemia tan ruidosa del coronavirus recibí una llamada del Presidente Prof. Joaquín Poch encargándome, según acuerdo de la Junta Directiva de la Academia, que escribiera la sesión necroló- gica del Prof. Juan Jiménez Collado por ser yo el académico más cercano y sin dudar le contesté que sí y que constituía un gran honor para mí. Gracias, Sr. Presidente, por haberme otorgado el honor de hacer la necrológica, o elogio u honra fúnebre del Prof. Juan Jiménez Collado, insigne miembro de nuestra corporación durante veinti- siete años. Siempre he escrito mis publicaciones por la noche ya que el día lo ocupaba por entero a los enfermos y ahora emborrono estas cuartillas, durante la pandemia del Covid-19, sin la ayuda de las estrellas que guiaban mi bolígrafo para encontrar la palabra justa que exprese lo que mi pensamiento encierra. Y aquí y ahora me presento ante ustedes, Excmos. Académicos para cumplir el encargo de la Academia y glosar de la mejor manera que sé su perfil humano, universitario y científico de nuestro excompañero de corporación. Recordar hoy la persona y la gran obra docente del Profesor Juan Jiménez Collado insigne miembro de nuestra Corporación por 27 años, es un gran honor que me ha otorgado la Academia y que agradezco y ruego me perdonen si al aceptar tan honroso encargo me refiera con frecuencia a mi relación personal con nuestro recordado compañero y a los quehaceres, ilusiones y afanes que compartimos los dos. La sesión necrológica es un acto Académico para recordar y honrar al compañero y en donde también se exponen sus datos personales y sobre todo sus grandes logros alcanzados en el ejercicio de su profesión y con especial énfasis en su herencia docente e investigadora, así como su gran contribu- ción a la Academia durante veintisiete años y acabar consolando a familiares y amigos. En los últimos años, cada día a mi llamada telefó- nica interesándome por su salud y la de su mujer, fallecida tres días antes que D. Juan, siempre me contestaba igual, “vivo, Pedro, vivo” y ¿Dª Maru cómo está?, “con dolores, Pedro, con dolores”. Redactaba D. Juan la contestación a mi discurso de entrada a la Academia, que retocó y cambió muchas veces y él que tenía mente brillante y excelente letra y manejo del dibujo, cariñosamente culpaba al papel, al bolígrafo y siempre a que no veía pese a tener una decena de gafas. Sobre el mes de octubre pasado, tras escribir mi laudatio, excelente documento, respondió a mi admiración diciéndome “Pedro, lo que me falta es vida, movimiento, no cabeza”. El Prof. F. González de Posada fue decisivo en la elaboración del Laudatio, que además leyó. Muy agradecido querido Prof. F. González de Posada. Así fue, se le dobló la columna, perdió capacidad de movimiento, su voz era un susurro y su mirada poco precisa, parecía venir del otro lado del misterio y aun así se interesaba por la actualidad de nuestro país y cómo iba la investigación sobre el envejecimiento así como por las incidencias de la vida académica. D. Juan siempre enseñaba hasta en los más sencillos detalles y su grandeza espiritual de maestro se agigantaba cuando me decía “Pedro, soy y he sido muy exigente conmigo y con mis colaborares en la Universidad de Murcia, en la Universidad de Córdoba y en la Universidad Complutense de Madrid y si pudiera volver, haría menos exigente mi trabajo”. Para confeccionar esta nota necrológica de D. Juan me he servido del Curriculum Vitae que entregó en la RANME cuando ingresó en 1993, de la informa- ción solicitada a los profesores y alumnos en Murcia *Fecha de lectura en la RANM A R T Í C U L O · Vida Académica 2020

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