Anales de la RANM
44 A N A L E S R A N M R E V I S T A F U N D A D A E N 1 8 7 9 IMPLEMENTACIÓN DE LA NGS EN EL DIAGNÓSTICO DE HEMOGLOBINOPATÍAS Ropero P, et al. An RANM. 2026;143(01): 33 - 47 DISCUSIÓN El presente estudio proporciona una visión exhaustiva del espectro molecular de las hemoglo- binopatías en una cohorte amplia y marcadamente heterogénea, evaluada íntegramente mediante un panel NGS dirigido a HBA1, HBA2, HBB, HBD, HBG1 y HBG2 . Esta aproximación permitió no solo caracterizar un volumen considerable de variantes estructurales y talasémicas, sino también identificar un número significativo de configu- raciones multigénicas, cuya relevancia clínica se ha infravalorado tradicionalmente debido a las limitaciones de las metodologías convencionales [3,4,6]. Además, este estudio constituye uno de los análisis moleculares más amplios realizados en el ámbito español en la era post–NGS, incorpo- rando una cohorte altamente diversa que refleja con precisión la movilidad demográfica contem- poránea y su impacto en el espectro genético de las hemoglobinopatías. La diversidad geográfica y étnica de la cohorte analizada —con predominio de pacientes procedentes de España, el Caribe, Sudamérica y África occidental— confiere a este estudio una representatividad singular dentro del contexto europeo, donde los patrones migratorios han transformado de forma sustancial el perfil genético de las hemoglobinopatías [16]. Desde un punto de vista epidemiológico, las variantes identificadas reproducen fielmente las distribuciones geográficas conocidas, la elevada prevalencia de HbS y HbC en pacientes procedentes de regiones con ascendencia africana o afrocaribeña; la presencia de β-talasemia de origen mediterráneo (como Codon 39 o delecci- ones δβ⁰ Spanish y Sicilian) en pacientes españoles y norteafricanos; y la detección de deleciones alfa típicas en población española y áreas africanas (-α 3.7 /αα) o asiáticas (--SEA, --FIL) [16-18]. Estos hallazgos refuerzan la necesidad, ya reflejada en estudios europeos recientes, de que la composición poblacional actual exige metodologías diagnós- ticas que aborden simultáneamente variantes con orígenes y comportamientos clínicos muy distintos, lo que justifica plenamente la adopción de paneles NGS amplios [4,19]. Uno de los elementos diferenciales de este trabajo es la identificación sistemática de un número consid- erable de combinaciones multigénicas, presentes en 160 pacientes (13,3 %). Este porcentaje, muy superior al que comunican series diagnósticas basadas únicamente en métodos bioquímicos o aproximaciones secuenciales, subraya la comple- jidad genética real de las hemoglobinopatías en nuestro entorno [3,4]. La elevada proporción de configuraciones multigénicas observada en nuestra cohorte debe interpretarse asimismo en el contexto del perfil de derivación del centro. Como laboratorio nacional de referencia, recibimos un número signific- ativo de casos complejos, incluidos pacientes con fenotipos discordantes, estudios previos no concluyentes o sospecha de interacción genética múltiple. Este sesgo de selección puede haber contribuido tanto a la alta tasa global de positiv- idad molecular (80 %) como a la frecuencia de combinaciones alfa–beta superior a la descrita en series poblacionales no seleccionadas. En este sentido, nuestros resultados reflejan la casuística propia de un centro de alta especialización más que la de una cohorte poblacional general. Aunque no fue posible cuantificar retrospectiva- mente el número exacto de casos remitidos especí- ficamente por discrepancia genotipo–fenotipo documentada, el análisis de los motivos de derivación y la experiencia clínica del laboratorio indican que una proporción relevante correspondía a situaciones diagnósticas no concluyentes, microcitosis no explicadas o perfiles electroforé- ticos ambiguos. En estos contextos, el análisis multigénico mediante NGS permitió establecer el genotipo definitivo y esclarecer la correlación fenotípica en un número significativo de pacientes. Las combinaciones alfa–beta representaron el grupo predominante, como ya se ha descrito en estudios que documentan la interacción moduladora de las deleciones alfa sobre el fenotipo de portadores de HbS o β-talasemia [20-22]. La identificación de interacciones entre HBB y HBD , HBB y HBG , o HBA y HBG coincide igualmente con la litera- tura, que destaca cómo estas variantes pueden dar lugar a perfiles electroforéticos ambiguos (HbA₂ en el límite bajo de la normalidad, HbF elevada) que requieren un enfoque multigénico para su correcta interpretación [23,24]. En este contexto, un aspecto técnico particu- larmente relevante es la dificultad inherente al análisis molecular de HBA1 y HBA2 , debido al elevado grado de homología entre ambos genes [25]. Aunque el panel NGS utilizado permitió detectar de forma robusta variantes puntuales, indels y deleciones, la asignación inequívoca de mutaciones localizadas en regiones compartidas requirió confir- mación mediante secuenciación Sanger. Esta necesidad ha sido ampliamente documen- tada en estudios que analizan la arquitectura duplicada del clúster α y sus implicaciones diagnósticas [13]. Esta limitación técnica refuerza la importancia de integrar métodos complementarios cuando se estudian regiones altamente homólogas, incluso en un contexto NGS de alto rendimiento [13,26]. Un aspecto relevante del análisis de los genes alfa es la presencia del denominado polimor- fismo africano, que no corresponde a una mutación patogénica, sino a una reconversión génica parcial entre HBA1 y HBA2 . Este proceso de gene conversion es característico de poblaciones de origen africano y carece de efecto clínico, pero su identificación es esencial para evitar interpretaciones erróneas, especialmente en individuos con microcitosis o en combinaciones multigénicas donde podría confundirse con una variante alfa no deleción [27].
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