Anales de la RANM
49 A N A L E S R A N M R E V I S T A F U N D A D A E N 1 8 7 9 TMR O RPNI EN PACIENTES CON AMPUTACIÓN DE EXTREMIDADES An RANM. 2026;143(01): 48 - 55 Gurpegui Gámiz D, et al. INTRODUCCIÓN En el Reino Unido, la prevalencia de amputaciones de extremidades inferiores es de aproximadamente 26 por cada 100.000 habitantes, la mayoría de las cuales se deben a enfermedad vascular periférica (1). Durante el proceso de amputación, se produce la disrupción de los nervios, lo que provoca la regeneración desorganizada de sus axones y una proliferación de tejido cicatricial y conectivo, dando lugar habitualmente a un neuroma post-amputación (2). Aunque benigno, pueden volverse sintomáticos, causando dolor, entumec- imiento o parestesias, y disminuyendo la calidad de vida. Puede aumentar la dependencia de opiáceos para el control del dolor y dificultar la rehabilitación protésica futura. El dolor relacionado con el muñón de amputación con la amputación de una extremidad se conoce como dolor del miembro residual (RLP). El dolor de la extremidad que fue amputada, mediado por mecanismos centrales, se conoce como dolor del miembro fantasma (PLP) (2,3). En la TMR ( Targeted Muscle Reinnervation o Reinervación Muscular Dirigida, en español), los nervios motores seccionados se transfieren a las ramas motoras de segmentos musculares sanos cercanos que median una reinervación dirigida (4,5). Este proceso cambia la cicatrización del muñón nervioso por vías no conocidas, que podrían tener relación con una mejor reinervación axonal y puede disminuir el dolor (6). También parece que puede ayudar a mejorar el control de la prótesis en el futuro y podría servir como base para el desarrollo de mejores prótesis biónicas. La RPNI ( Regenerative Peripheral Nerve Interface o Interfaz de Regeneración Nerviosa Periférica en español) consiste en tomar un injerto de músculo de la extremidad amputada (habitualmente un segmento que se fuera a desechar) y envolver con dicho injerto muscular el extremo del nervio objetivo (7,8). Esto permite un trasplante de placas motoras a la zona con potencial de reiner- vación, aunque otros autores describen la necrosis de estos injertos que produce una estructura tridimensional y facilita la migración de los extremos nerviosos. Ambas técnicas se pueden realizar de forma terapéutica, para el tratamiento de neuromas, dolor y miembro fantasma, meses u años tras realizar la amputación. También se pueden realizar de forma profiláctica, como técnica ancilar a la amputación. Es este segundo caso, el profiláctico, del que tratamos aquí. Se han publicado varias revisiones sistemáticas y metaanálisis entre 2022 y 2024, incluyendo los de (Walsh et al.) (9), (Yuan et al.) (10), (Zimbulis et al.) (11), (Mauch et al.)(12) y (Hagiga et al.) (13). Muchas de estas revisiones recogen tanto casos profilácticos o terapéuticos, aunque parecen indicar superioridad de TMR o RPNI frente a la amputación convencional, así como que realizarlas de forma profiláctica mejora el pronóstico. MATERIALES Y MÉTODOS Esta revisión sistemática fue registrada a priori en PROSPERO (CRD42024617299) y ha sido hecha siguiendo la guía metodológica del Cochrane Handbook for Systematic Reviews of Interven- tions (14) y de MECIR (Methodological Expecta- tions for Cochrane Intervention Reviews) (15), y redactada conforme a PRISMA (16,17). Se llevó a cabo una búsqueda en las siguientes bases de datos electrónicas: Web of Science, Scopus, PubMed, Cochrane Register of Controlled Trials (CENTRAL), CINAHL y Google Scholar. Además, para identificar estudios adicionales publicados, no publicados y en curso, se revisaron las listas de referencias de todos los estudios relevantes y se buscaron en MedRxiv. Esta revisión incluye todos los estudios escritos en cualquier idioma, tanto aleatorizados como no aleatorizados, que involucren ensayos clínicos, estudios de cohortes, estudios de casos y controles, estudios cuasi-experimentales y series de casos (con n > 10). Se excluyeron los informes de casos (descripciones detalladas de un individuo o de un pequeño grupo de individuos), las series de casos (con n < 10), los estudios cualitativos (aquellos que recopilan y analizan datos no numéricos) y las revisiones narrativas. Tampoco se incluyeron los estudios que empleaban TMR o RPNI con intención curativa o secundaria. Se incluyeron pacientes adultos (mayores de 18 años), de cualquier género, con una amputación mayor de extremidad superior o inferior de (4.15). Additionally, there was a reduction in the presence of RLP with TMR (35%) and RPNI (55%) compared to controls (74.5%), as well as in their mean scores out of 10; these were lower in TMR (2.22) and RPNI (1.64) than in controls (4.28). Both TMR and RPNI may be beneficial for preventing pain following limb amputa- tion. Even so, more multicenter clinical trials are needed, especially focusing on RPNI as an isolated technique.
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