Anales de la RANM

87 A N A L E S R A N M R E V I S T A F U N D A D A E N 1 8 7 9 ANÁLISIS CLÍNICO-DERMATOSCÓPICO VS MICROSCOPÍA CONFOCAL Alonso Cañas C, et al. An RANM. 2026;143(01): 84 - 91 el sexo, la localización de la lesión, la fecha de nacimiento, fecha de visita, diagnóstico clínico- dermatoscópico, confianza diagnóstica tras valoración clínico-dermatoscópica, manejo terapéutico teórico, confianza diagnóstica tras la realización de MCR, diagnóstico tras la MCR, manejo terapéutico realizado y el análisis histopa- tológico en los casos pertinentes. Los diagnósticos se dividieron en 3 grupos: benigno, intermedio o maligno. En las lesiones extirpadas cuyo diagnóstico histopatológico se compone a su vez de varios diagnósticos, se tomó el de mayor malignidad para el análisis estadístico. En el grupo benigno se incluyeron nevus (61 por clínica y dermatoscopia, 191 por MCR y 33 por anatomía patológica), nevus congénito (12, 16, 1), nevus juntural (7, 21, 19), nevus hipermel- anocítico (6, 14, 10), nevus azul (13, 12, 9), nevus intradérmico (2, 5, 9), nevus traumatizado (9, 5, 6), lentigo solar (49, 50, 2), queratosis liquenoide (14, 25, 1), queratosis seborreica (36, 41, 4), hemangioma (1, 1, 2), dermatofibroma (3, 2, 4) y otros (39, 64, 28). En el grupo intermedio se incluyeron nevus atípico (79, 55, 53), nevus con distorsión arquitec- tural o nevus con atipia citológica tras MCR (1, 24, 34), nevus de Spitz (2, 3, 3), hiperplasia melanocítica atípica (0, 1, 8) y queratosis actínica (8, 8, 9). También se incluyó en este grupo el diagnóstico de nevus atípico con cambios (208, 0, 0) en dermatoscopia digital en pacientes de alto riesgo de melanoma. Estos son nevus con cambios detectados mediante dermatoscopia digital, una técnica de seguimiento que consiste en la toma periódica de imágenes de nevus melanocíticos para detectar cambios; una lesión melanocítica inestable en estos pacientes de alto riesgo de melanoma alerta sobre la posible malignidad de una lesión. Se han considerado en el grupo intermedio, ya que todas estas lesiones deben ser extirpadas para descartar melanoma en ausencia de MCR. Si el MCR no detecta atipia citoarqui- tectural en estas lesiones con cambios podemos proceder a su seguimiento y no requieren extirpación. En el grupo maligno se incluyeron lentigo maligno facial (36, 27, 19) y extrafacial (61, 61, 57), otros tipos de melanoma (58, 86, 56), enfermedad de bowen (8, 6, 6), carcinoma epidermoide y carcinoma basocelular (78, 73, 56). Estadística El análisis estadístico ha sido realizado en colabo- ración con la sección de estadística del Hospital Universitario Fundación Alcorcón mediante el sistema SPSS. Las variables categóricas se presentan como frecuencias absolutas y porcen- tajes, las variables cuantitativas se resumen mediante medias y desviaciones estándar. Para comparar diferencias entre técnicas en función de variables categóricas se realizó un análisis univariante, aplicando pruebas de concordancia diagnóstica con coeficiente kappa y pruebas de McNemar y McNemar-Bowker. Se aplicó el test Chi cuadrado para analizar variables categóricas para datos independientes o no apareados. Para comparar variables cuantitativas se estimaron los coeficientes de correlación de Pearson o Sepearman, según la distribución de los datos. Se consideró significativo un valor de p <0,05. RESULTADOS Se incluyeron un total de 655 pacientes, 392 mujeres (59,8%) y 263 hombres (40,2%) con una edad media al diagnóstico de 57,03 años (DE 18,56), y un rango de 4,92 a 99,34 años. El 85,5% de los sujetos fueron evaluados por una sola lesión, el 12,1% por dos lesiones y el 2,4% por tres o más lesiones cutáneas. En cuanto a la localización, la mayoría se situaron en tronco (43,7%), seguidas de cabeza y cuello (25,8%), miembros inferiores (14,8%) y miembros superi- ores (14,4%). Confianza diagnóstica La confianza diagnóstica se dividió en baja (menor o igual a 6), notable (7-8) y alta (9-10). Mediante el uso de clínica y dermatoscopia la confianza fue baja en un 39,1% de las lesiones, notable en un 50,4% y alta en un 10,5%. En contraste, la confianza diagnóstica al añadir MCR fue baja en un 5,6%, notable en un 37,7% y alta en un 56,6% de los diagnósticos. La confianza clínico-dermatoscópica media fue de 6,86 (DE 1,3) ascendiendo a 8,57 (DE 1,194) con MCR. La confianza diagnóstica de las lesiones tras el estudio con MCR aumentó en el 84,6%, no se modificó en el 12,9% y disminuyó en el 2,5% (p<0,001). Manejo terapéutico El manejo clínico sin el uso de MCR resultó en alta del paciente en el 3,5% de los casos, observación en el 21,6%, biopsia en el 16,1% y extirpación en el 58,8%. Por otro lado, tras la evaluación con MCR, se observó un cambio significativo en la conducta terapéutica, con un 19% de altas, 34,6% de observación, 2,9% biopsia, 42,7% extirpación y un 0,8% de terapia local (imiquimod o crioter- apia) (Figura 3). El manejo clínico-dermatoscópico propuesto era más agresivo que el indicado tras la utilización de MCR en un 42,8% de las lesiones, igual en un 46,5% y menos agresivo en un 10,8%.

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