Anales de la RANM

208 A N A L E S R A N M R E V I S T A F U N D A D A E N 1 8 7 9 TRASPLANTE DE HÍGADO An RANM. 2026;143(02): 207 - 215 Jiménez Romero C, et al. introducción de nuevos inmunosupresores, uso de nuevos antivirales y antibióticos para preven- ción y tratamiento de las infecciones, mejora de las técnicas anestesiológicas y quirúrgicas, cuidados posoperatorios y revisiones en consulta ambula- toria ( 2-6 ). En varios estudios que han analizado la supervivencia del paciente a los 20 años de seguimiento, los resultados de la supervivencia en diferentes periodos ha sido la siguiente: entre 82%-96% a 1 año; entre 48%-71% a 5 años; entre 38%-72,7% a 10 años; y entre 22%-52,5% a 20 años ( 2,3,7-9 ). Por tanto, la supervivencia a 1 año del TH ha mejorado significativamente con el paso del tiempo, pero no así la supervivencia a largo plazo, considerando la aparición de múltiples compli- caciones y factores de riesgo como las causas del descenso de dicha supervivencia. Nuestro objetivo del presente trabajo fue analizar dichas causas y los factores de riesgo de supervivencia de los pacientes durante un seguimiento superior a 20 años. Importancia de la calidad del donante en el trasplante hepático Los mejores resultados del TH se obtuvieron con injertos ideales, es decir los que tenían <40 años, fallecieron por traumatismo craneoencefálico, permanecieron hemodinámicamente estables en la UCI, y no presentaron enfermedad transmisible ni alteraciones histológicas hepáticas ( 10 ), pero este tipo de donantes es actualmente muy escaso en España, gracias al significativo descenso de falleci- mientos por accidentes de tráfico (22% en el año 2000 frente al 4,7% en el 2017). Es evidente que la solución para poder realizar más TH, y así evitar la mortalidad en lista de espera de los pacientes, implicaba un aumento de los donantes a expensas de aceptarlos con mayor edad, considerando que en los años 90 del pasado siglo lo habitual era no utilizar los injertos hepáticos por debajo de 60 años. Asimismo, en el año 2000 la edad media de nuestros donantes hepáticos era de 47 años, con progresivo aumento de la edad hasta llegar a los 60,8 años de media en el año 2017 ( 11 ). La utilización para TH de injertos septuagenarios ( 12 ), octogena- rios ( 13,14,15 ) e incluso nonagenarios ( 16 ), consti- tuyó una alternativa segura, siempre que se hiciera una selección cuidadosa de los donantes añosos emparejados con receptores mayores de 50 años, consiguiendo así una supervivencia del receptor y del injerto comparables con la utilización de injertos de menor edad ( 17) . No obstante, se demostró que la utilización de injertos añosos en receptores con VHC daba lugar a una recurrencia precoz y agresiva del VHC en alrededor del 15%-20% de los casos, con la consiguiente disminución de la supervivencia del paciente e injerto ( 18 ). Este hallazgo frenó la utiliza- ción de injertos añosos en pacientes con cirrosis por VHC, hasta que, en el 2014, se empezó a tratar a estos pacientes cirróticos con infección por VHC, antes o después del TH, con antivirales de acción directa (AAD). Con dicho tratamiento se consiguió una respuesta viral sostenida del VHC del 96,8%, por lo cual ya se podían utilizar, de forma segura, los injertos hepáticos de cualquier edad sin apenas riesgo de recurrencia del VHC ( 19 ). Actualmente, los injertos hepáticos >75 años utilizados en España para TH ha supuesto el 12,7% de todos los TH realizados entre los años 2022 y 2024 ( 20 ). Según nuestra experiencia, para obtener buenos resultados en TH los injertos octogenarios deberían reunir las siguientes condiciones para su aceptación: estabilidad hemodinámica en UCI, función hepática normal, estancia en UCI < 72 horas, isquemia fría <8 horas, histología normal en biopsia hepática rutinaria, isquemia caliente <1 hora y evitar el trasplante en pacientes con valores de MELD >20 ( 15 ). Otra práctica llevada a cabo por nuestra Unidad de Trasplante para obtener injertos hepáticos fue el método de extracción hepática en fallecidos por muerte circulatoria no controlada (parada cardio- circulatoria brusca, en domicilio o en la calle, con reanimación cardiopulmonar inmediata por el servicio de Urgencias del Samur o Suma), con posterior traslado al hospital, donde se conectaba a un ECMO (oxigenación por membrana extracor- pórea). De este modo, durante un periodo de 10 años (2006-2016), partiendo de una oferta global de 265 posibles de donantes con muerte circula- toria no controlada, se consiguieron trasplantar 75 injertos hepáticos, con la obtención de una supervivencia del paciente a 5 años similar a la obtenida con utilización de injertos de donantes fallecidos por muerte cerebral (71,5% versus 78,8%; p = 0,180), aunque la supervivencia del injerto a 5 años fue significativamente menor cuando se utilizaron injertos de muerte circulatoria frente a injertos de donantes con muerte cerebral (63,6% versus 76,5%; p =0,013) ( 21 ). Aparte de realizar 75 TH, con la técnica de extracción multiorgánica, de estos donantes se obtuvieron también 237 riñones de los donantes con muerte circulatoria con los que se realizaron otros tantos trasplantes renales ( 22 ). Este método de obtención de órganos era de máxima complejidad por la gran participación y urgente disponibilidad de recursos humanos y materiales (Samur, Suma, helicópteros, coordi- nadores de trasplante, cirujanos, enfermeras, celadores, etc.). No obstante, este método de obtención de órganos dejó de utilizarse, sustitu- yéndose en la actualidad por la donación debida a muerte circulatoria controlada. Otras técnicas para conseguir más injertos hepáticos, aunque efectuadas con menor frecuencia, han sido los trasplantes parciales, realizando hepatectomías en donante vivo (injertos parciales de los segmentos hepáticos II-III o II-IV para receptores infantiles o los segmentos V-VIII para trasplantar a un adulto). Por último, la técnica de bipartición hepática ( split ) o la obtención de 2 injertos de un hígado para trasplantar a dos pacientes, normalmente un adulto y un niño. En una serie multicéntrica europea que analizó la influencia de la edad del donante sobre la supervi- vencia del receptor del TH, donde se comparaban los TH realizados con injertos mayores de 65 años frente a los TH realizados con injertos menores de 55 años, se concluyó que la supervivencia era significativamente mayor cuando los pacientes se trasplantan con los injertos hepáticos de 55 años

RkJQdWJsaXNoZXIy ODI4MTE=