Anales de la RANM
209 A N A L E S R A N M R E V I S T A F U N D A D A E N 1 8 7 9 TRASPLANTE DE HÍGADO An RANM. 2026;143(02): 207 - 215 Jiménez Romero C, et al. ( 3 ). Sin embargo, en un estudio comparativo entre los pacientes trasplantados de hígado con injertos mayores de 70 años (n=212) frente a los trasplan- tados con injertos menores de 70 años (n=212) no observamos diferencias estadísticamente significa- tivas en cuanto a la supervivencia del paciente y del injerto a 1, 3 y 5 años ( 23 ). Relación de la edad del donante con la supervivencia del paciente Hasta hace varios años la indicación de TH estaba limitada en España hasta 65 años, con la práctica excepción en nuestra unidad de TH donde se aceptaba hasta los 70 años, y en casos raros hasta los 72-73 años. Recientemente, se ha ampliado esta indicación hasta los 70-73 años en algunos grupos de TH. En el periodo comprendido entre 2022 y 2024, el 50% de los TH realizados en España se han llevado a cabo en receptores >60 años ( 20 ). En un estudio multicéntrico europeo se analizó la relación de la edad del receptor con la supervi- vencia del paciente, observándose un descenso significativo de la supervivencia a medida que la edad del receptor ascendía desde 60 a 70 años ( 3 ). En nuestro reciente estudio donde analizamos los factores de riesgo de supervivencia al comparar los pacientes fallecidos y los supervivientes durante un periodo superior a 20 años, la tasa de receptores de TH >60 años fue significativamente superior entre los no supervivientes (37,1% vs 17,5%; p <0,001), al igual que la mediana de edad fue significativa- mente superior en el mismo grupo (57 años vs 47 años; p <0,001) ( 24 ). Complicaciones del TH relacionadas con el descenso de la supervivencia del paciente Entre las complicaciones más frecuentes relacio- nadas con el descenso de la supervivencia pos-TH se han destacado: las complicaciones quirúrgicas, el fallo primario del injerto (FPI), tumores de novo , infecciones, enfermedades cardiovasculares, fallo renal, complicaciones pulmonares y efectos adversos por el uso prolongado de inmunosupre- sores. El FPI se ha definido como el requerimiento de un retrasplante durante los primeros 7-10 días pos-TH o el fallecimiento del paciente debido al no funcionamiento del injerto después de haber descartado las causas extrahepáticas. El fallo crónico del injerto hepático se ha referido como el producido por rechazo crónico o por recurrencia de la enfermedad por la que se ha trasplantado al paciente (cirrosis etílica, cirrosis por VHB o VHC, hepatocarcinoma). En el momento actual, los inmunosupresores más frecuentemente utilizados en TH son el tacrolimus, el micofenolato mofetilo y los mTORi (sirolimus y everolimus), siendo el más potente y utilizado el tacrolimus. En nuestro régimen inmunosupresor se ha tendido a retirar los corticoides durante los tres primeros meses del TH y a reducir las dosis de tacrolimus en combinación con micofe- nolato mofetilo para prevenir en lo posible los efectos adversos del primero. La tasa de rechazo agudo se ha reportado entre 21%-61% y la de rechazo crónico alrededor del 6%, en las series con seguimiento del TH durante 20 o más años ( 8,9,24 ). Nuestras tasas de rechazo agudo (32,5% vs 37%) y crónico (9,5% vs 9,2%) fueron similares entre nuestros dos grupos de pacientes, supervi- vientes y fallecidos con seguimiento mayor de 20 años ( 24 ). La menor supervivencia asociada al uso prolon- gado de CyA o tacrolimus se atribuyó a sus efectos adversos: enfermedad renal crónica, neurotoxi- cidad, diabetes, infecciones, tumores de novo , recidiva del hepatocarcinoma, enfermedad cardio- vascular e hiperlipidemia ( 25-27 ). Se ha propuesto un consenso para unificar la clasificación de las complicaciones cardiovasculares asociadas al TH (infarto de miocardio, angina inestable, revascu- larización coronaria, ictus, fallo cardiaco con hospitalización, arritmias graves, parada cardiaca y muerte cardiovascular) ( 28 ). Las complicaciones quirúrgicas como las biliares ( 29 ), la necesidad de transfusión sanguínea intraoperatoria ( 8,24 ) y la estenosis o trombosis de la arteria hepática ( 24 ) se han correlacionado con una disminución significativa de la supervi- vencia del paciente. Sin embargo, la presencia de trombosis portal, tipo de reconstrucción biliar o complicaciones biliares no han repercutido de manera significativa sobre la tasa de supervivencia de los pacientes ( 24 ). Respecto a la morbilidad pos-TH, la incidencia de complicaciones pulmonares y renales y la menor frecuencia del tratamiento con AAD en nuestros pacientes con VHC fueron significativamente más altas entre los no supervivientes frente a los supervivientes pos-TH ( 24 ). Entre las compli- caciones pos-TH, referidas en la literatura, los tumores de novo ( 30 ), las infecciones ( 31-33 ), las complicaciones pulmonares ( 34 ) y las secuelas por el uso prolongado de CyA o tacrolimus se correla- cionaron con una menor supervivencia de los pacientes ( 32,33 ), ( Tabla 1 ). Retrasplante hepático Existe una gran disparidad entre las tasas de retrasplante de las diferentes series publicadas con seguimiento de 20 años. Así, la oscilación es entre 4,5% y 17,2%, exponiéndose como causas más frecuentes de retrasplante la recidiva no tumoral de la enfermedad primaria, rechazo agudo o crónico, fallo primario del injerto, complicaciones vasculares y biliares e infección ( 3,7,9,35 ). Por otro lado, con un seguimiento mayor de 20 años, el número total de retrasplantes fue de 22 (6,7%), sin diferencia significativa entre los 6 (4,8%) del grupo de supervivientes frente a 16 (5,6%) en el grupo de fallecidos. Asimismo, las principales indicaciones o causas del retrasplante fueron: rechazo crónico, recurrencia del VHC, colangio- patía isquémica, fallo primario del injerto y trombosis de la arteria hepática ( 24 ).
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