La prevalencia creciente de enfermedades metabólicas en la sociedad actual hace necesario aumentar las investigaciones sobre la importancia del estilo de vida para su prevención o para retrasar su aparición, aspecto en el que la dieta juega un papel clave. En particular, la fibra y los polifenoles son dos clases de componentes bioactivos presentes en los alimentos de origen vegetal con capacidad de influir en marcadores clínicos relacionados con la insulinorresistencia, a través de distintos mecanismos de acción, como la regulación de procesos oxidativos, inflamatorios o de la disbiosis intestinal. En este contexto, la algarroba (Ceratonia siliqua L.), fruto de una leguminosa tradicional de la cuenca mediterránea, ha emergido en los últimos años como un ingrediente de interés para el desarrollo de estrategias nutricionales con este objetivo. Así, la harina obtenida a partir de la vaina de algarroba se caracteriza por un elevado contenido en fibra y polifenoles —asociados en un complejo estructural con propiedades específicas—, así como por la presencia del inositol D-pinitol, con actividades biológicas de interés.
Hasta el momento, este ingrediente ha mostrado un potencial relevante en la modulación de enfermedades metabólicas, especialmente en relación con el control glucémico, aunque la mayor parte de la evidencia disponible proviene de estudios realizados en modelos animales. Por esta razón, resulta necesario enfatizar el desarrollo de ensayos clínicos de intervención nutricional. En esta comunicación se presentará una visión global del conocimiento actual disponible sobre el potencial de la harina de algarroba para ser empleada como ingrediente en la prevención y mejora de enfermedades metabólicas. De manera específica, se mostrarán resultados derivados de nuestros proyectos de investigación, finalizados y en curso, relacionados con este material, en el contexto de la prediabetes y la diabetes tipo 2.
Finalmente, cabe señalar que la harina de algarroba constituye actualmente un subproducto de la industria agroalimentaria, ya que la principal razón por la que se cultiva el algarrobo es el aprovechamiento de sus semillas en la industria alimentaria. Por ello, la promoción de la harina de algarroba implica la revalorización de un material actualmente descartado, además de contribuir al cultivo del algarrobo, un árbol con elevada resiliencia frente a condiciones climáticas adversas y estrechamente vinculado a los sistemas agroalimentarios mediterráneos. De esta manera, el uso de la harina de algarroba como ingrediente en el contexto de las enfermedades metabólicas se encuadra dentro del enfoque actual de “Una sola salud”, constituyendo una estrategia con potencial impacto tanto en la salud humana como en el medioambiente.
Agradecimientos:
Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades (proyecto PID2024-155959OB-I00, financiado por MCIU/AEI/10.13039/501100011033 y por FEDER, UE)
